MALIGNO YA DISPONIBLE EN PLEX GCINETV
¿Qué clase de enfermizo cuento de terror podría explicarnos el muñeco de
ventrílocuo de Silencio desde el mal mientras le someten a
electroshocks en el manicomio donde Michael Myers sueña con volver a dedicarle
un cúmulo de víctimas a Laurie Strode? Con toda seguridad sería el que
atormenta hasta llevarla a un éxtasis entre religioso y de catártica violencia
gráfica a la Madison (una Annabelle Wallis en un ejercicio de somatización
verdaderamente increíble) de Maligno, o El Horla de
Guy de Maupassant desde las penumbras de una psique torturada que habría hecho
las delicias de las heroínas de los mejores gialli italianos.
James Wan, todo un experto en el horror como una caja de música cacofónica donde resuenan ecos de la literatura clásica gótica (y Maligno es gótico romántico exacerbado, ya desde ese sanatorio mental al borde de un acantilado en medio de una tempestad), del manierismo del giallo y del slasher ochentero, apuesta por un abandono consciente de la narración lineal para adentrarse en el inconsciente, ese terreno donde el terror siempre se ha sentido más cómodo. Aplicando la lección de los mejores títulos de Mario Bava (la incomprendida y adorablemente imperfecta El diablo se lleva a los muertos sampleada por los traumas y flashbacks de Un hacha para la luna de miel), Dario Argento (los asesinatos dedicados/compartidos casi pornográficamente de Cuatro moscas sobre terciopelo gris) o Brian De Palma (En nombre de Caín, obra maestra de onírico calado), Wan concentra las acciones de Maligno en una espiral (de colores, pistas falsas, alucinaciones, sueños, asesinatos, mentiras y verdades) que jamás deja que el espectador pueda pararse y reflexionar (y eso que a veces el guión tiene la tentación de hacerlo) y lo lleva de una secuencia a otra, todas ellas de una belleza formal a la altura de su capacidad para aterrorizarnos.
Maligno tiene, como cualquier giallo destilado de la herencia hitchcockniana, un macguffin (o dos), que en este caso es del don de la videncia de Madison, una antiheroína conectada con un misterioso ser sediento de sangre. Bien podría ser un homenaje de James Wan a un thriller sobrenatural de 1990 de Rockne S. O’Bannon que unos pocos adoramos: Agente oculto, con una Ally Sheedy muy cercana a la Annabelle Wallis de aquí. Lo que sí tiene es la sublimación de ese macguffin, una mera excusa para abrir una puerta hacia ese subconsciente donde todo vale (hasta descubrimientos dignos de folletines decimonónicos o guiños a Frank Henenlotter) y donde tan solo importa dejarse arrastrar camino a un íntimo infierno donde acabamos reconociendo el síndrome de Stendhal que únicamente el género de terror es capaz de provocar. Un traumtag en la oscuridad del cine. Un cuento de terror que un muñeco sin vida (o no) nos susurra en la duermevela de los monstruos.Para ver esta pelicula y muchas mas solo necesitas suscribirte a nuestro servicio de streaming y disfrutar de todos los extrenos.
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